Desde la pirámide de Maslow hacia la pirámide espiritual DE LA VIDA

LA PIRÁMIDE de LA VIDA

 © Dr. Gert REMMERIE

 

Durante mis años de retiro filosófico-espiritual personal entre los años 2000 y 2006, estuve estudiando sobre nuestro “ser”, sobre nuestra existencia personal, que es verdaderamente compleja y está influida por infinitas circunstancias y experiencias, inconscientes y conscientes.

En esta búsqueda de la “ConCiencia”, me servía mucho la pirámide de Maslow, que es una teoría psicológica de Abraham Maslow. Él describió en su “Theory of Human Motivation” en 1943, la jerarquía de necesidades del ser humano. Propone que cuando las necesidades básicas están aseguradas, el ser humano desarrolla más necesidades y deseos más elevados.

La pirámide tiene cinco niveles: los cuatro primeros se pueden agrupar como las primordiales necesidades de déficit; y el quinto, es el nivel de autorrealización, motivación.

Según Maslow, solo se puede subir en la pirámide cuando los niveles más bajos han sido satisfechos, teniendo en cuenta que existe una fuerza de crecimiento hacia arriba y una fuerza regresiva de supervivencia hacia abajo.

Si se observa bien el dibujo de la pirámide, vemos que utiliza diferentes colores, “por casualidad” son los colores de las chakras.

La base de nuestra pirámide de vida se ve fácilmente en un recién nacido: todo se concentra en la supervivencia, buscando comida, bebida, descanso, mantener el calor corporal y evitar el dolor. Estas son las necesidades básicas que llevaremos toda nuestra vida y marcan nuestra actitud básica, por lo que dirigimos toda nuestra energía para encontrar comida, bebida, calor y poder vestirnos. Es el nivel del “YO, YO, YO”.

Cuando estas necesidades básicas están aseguradas, no tenemos que preocuparnos por eso y podemos avanzar en nuestro despertar espiritual. Así es el momento de asegurarnos que en el futuro tendremos seguridad y protección. Buscaremos empleo, recursos, una casa, un coche, salud, etc.

Cumplido el segundo nivel, tenemos tiempo para conectarnos con otros. Queremos ser sociales: “NOSOTROS, NOSOTROS y NOSOTROS”: nos afiliamos a grupos, lo que implica que tenemos cumplir unas reglas del grupo. Aquí surge la ética y la moral.

El afecto y la intimidad sexual también se categorizan en esta necesidad, como un aspecto de crecimiento y de búsqueda de sí mismo, de desarrollar nuestra identidad. Siendo social, aseguramos nuestras necesidades más básicas, fortalecemos nuestra base de la pirámide.

Cuando hemos logrado los aspectos de la “fase social”, nos confrontaremos con valores, normas de la sociedad y de vida. Nuestra autoestima se desarrolla. Confianza, competencia, independencia y vinculación, delimitación, cultura, reconocimiento, aprecio, estatus, fama, dominio son aspectos que tendremos que aprender a armonizar en nuestra vida.

Estamos confrontados con el PODER, el poder de los demás sobre nosotros y nuestro poder sobre los demás. Aprendemos que podemos vincularnos y unirnos pero que una delimitación personal será necesaria para no ser explotados y ser reducidos a un objeto útil de los demás.

Este juego de poder se ve en todas las sociedades y estructuras, ya sea en un círculo pequeño (familia) o grande (trabajo, político). Cada sociedad tiene sus propias reglas de lo que está admitido y no. La cultura empieza aquí.

En Wikipedia se describe la cultura como: “Los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver necesidades de todo tipo.”

La cultura es el ser integral de la sociedad y justo por esta cultura nos dirigimos hacia la “unión”, pero también hacia una adherencia excesiva en la cual nuestro EGO y personalidad se ponen claramente visibles. ¡Este enfrentamiento de nuestro EGO nos da mucho trabajo, muchísimo! Probablemente es el punto más difícil de nuestra evolución para poder subir a otros niveles.

Este ego nos hace buscar placer y satisfacción y la cultura de nuestra sociedad lo sabe bien. Lo utiliza para poder jugar su juego de PODER.

Según Maslow, el último nivel de la pirámide es la necesidad psicológica más elevada del ser humano. Lo llama también motivación de crecimiento o autorrealización. Además explica que para conseguir una autorrealización o para ser feliz se necesita lo siguiente: verdad, bondad, belleza, unidad, integridad y transcendencia de los opuestos, vitalidad, singularidad, perfección y necesidad, realización, justicia y orden, simplicidad, riqueza ambiental, fortaleza, sentido lúdico, autosuficiencia y búsqueda de lo significativo.

Al contrario el ser humano conocerá la depresión, los trastornos emocionales y las alteraciones de conducta.

La pirámide de Maslow, según mi opinión, no es la pirámide completa en la evolución del ser humano. Mientras que esta pirámide tiene sólo 5 subdivisiones, correlacionadas con los primeros 5 chakras, yo divido la pirámide espiritual en siete subdivisiones.

Un crecimiento espiritual conlleva un crecimiento de dos niveles extra, lo que no significa por supuesto, que las personas que no están involucradas en un crecimiento espiritual no posean estos dos niveles, porque esto sería proporcional a “no vivir”. Solo que ellos no son conscientes de estos niveles: su chakra del tercer ojo y coronaria son menos grandes, no se han desarrollado tanto (¿todavía?).

 

Con el crecimiento espiritual del ser humano, crece el conocimiento, la conciencia y el “SER”. Cuanto más crecemos espiritualmente, más crecerá su pirámide, más despierta está la conciencia y más consciente es.

Para poder crecer en estos dos niveles, hay algunas características del ser que tienen que evolucionar o que tienen que concienciarse. El crecimiento espiritual pasa por la CONCIENCIA.

 

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En mi opinión esta pirámide que termina en la Autorrealización y que está en correlación con los 5 primeros chakras, no está completa. El crecimiento espiritual conlleva un crecimiento de dos niveles más, pasando por la conciencia de visión y transcendencia, en correlación con chakras 6 y 7 para llegar a la CREACIÓN.

Para poder crecer en estos dos niveles, hay algunas características que evolucionan o que tienen que concienciarse. Este crecimiento espiritual pasa desde el AUTO-DESARROLLO por la CONCIENCIA DE VISIÓN y TRANSCENDENCIA hacia la CREACIÓN.

  1. La primera característica es la independencia. Nuestro PODER se limita y nuestro verdadero desarrollo se frena si estamos condicionados por el pensamiento de los otros. El auto-desarrollo solo puede surgir a través de la independencia de los demás. Aceptando nuestro auto-desarrollo ilimitado hacemos brotar desde nuestra profundidad la creatividad artística, filosófica y experiencias de espiritualidad.
    Cambio la palabra Autorrealización de Maslow por la de Auto-desarrollo, ya que la realización significa el final y el desarrollo implica el principio de la evolución.
  2. La segunda característica es la capacidad de amar.
    Amamos normalmente desde el amor condicional (“algo por algo”), que es todo lo opuesto al incondicional. Siendo independientes de todo y de todos, podemos crecer en el amor incondicional. Es el que siente la madre hacia sus hijos.Para creyentes cristianos es el amor de DIOS hacia sus criaturas, los seres humanos y su creación.
    Viviendo este amor, estamos unidos con nuestro ser más profundo, donde existe solo esta energía, una energía que nos levanta, que nos vuelve ligeros y que soluciona todo.En este amor incondicional, dejamos de depender de la energía de otras personas para sentirnos mejor. “Este amor comparte en vez de obtener, extiende en vez de proyectar. Este amor no tiene necesidades de ninguna clase y solo busca unirse a otros que son conscientes de su propia abundancia” (Un curso de milagros, pág. 14).
  3. La tercera característica en el crecimiento es la empatía.
    Tenemos una ilusión del mundo perfecto, donde la igualdad, la fraternidad y la libertad tendrían que ser la base. Nos sentimos conectados, unidos con otras personas y podemos empatizar bien su situación.
    Sentimos lo que pasa, lo que hay. Desde la empatía puede crecer la compasión, la pasión conjunta. En este nivel de auto-reflexión podemos encontrarnos en los demás, lo llamo la fase del descubrimiento del uno mismo.La VISIÓN por conciencia es la consecuencia o el resultado inevitable del crecimiento espiritual. Una visión más amplia sobre las cosas, las personas y las situaciones. Es una herramienta que recibimos creciendo. Las percepciones nuevas amplían las percepciones antiguas (que solo pasan por los ojos) y dan una nueva visión espiritual.Tener más conciencia exige tener una gran dedicación y una atención disciplinada: La atención en la atención. 
  4. La cuarta característica es la impersonalidad, que nos lleva a abstenernos de juicio y por lo tanto, de implicación.
    Con el crecimiento de nuestra conciencia, crece también nuestra fuerza y poder. La pregunta de hacer algo o no, será más central en la vida. La función de la vida es poder conocernos mejor y poder crecer hacia la UNIÓN, la fusión con el Creador y por ende, con la Creación.
    Cuando tenemos conciencia sobre lo que hay, comprendemos que hemos hecho un camino largo y que era necesario para llevarnos a este punto.
    Comprendemos que todo está bien. ¿Y si todo está bien, porque tenemos que cambiarlo? ¿Podemos hacerlo mejor que DIOS? En otras palabras:
    ¿podemos arreglar la vida mejor que la vida en sí?
    ¿Manipulamos o aceptamos?

 

Para llegar a la TRANSCENDENCIA necesitamos una profunda reflexión de nuestro pensamiento:

¿Cómo pensamos?
¿Qué vemos?
¿Qué es la verdad?
¿Qué es realidad o ilusión?
¿Es lo que vemos realmente realidad?
¿Son nuestros pensamientos, nuestras teorías la única posible verdad?
¿Hay algo más que lo que sabemos?
¿Existe la REALIDAD?

Transcender es pasar de un ámbito a otro, atravesando el límite que les separa, pasar de dentro a fuera, superando su frontera. Es un desarrollo mental que por experiencia o reflexión nos puede llegar. Un estado mental (controlado o no) en el cual nos unimos con todo, somos UNO. Llegamos a la conciencia cósmica, la conciencia del todo.

En este estado observamos más lejos, podríamos hablar de la visión de un solo ojo, como dicen los metafísicos, donde percibimos con claridad y nitidez sin interferencias mentales, emocionales o físicas.

El crecimiento espiritual nos lleva finalmente a la conciencia de que nuestra pirámide es una ilusión, llena de necesidades que nosotros creamos y creemos, siendo real para poder vivir en nuestro cuerpo separado de nuestro ORIGEN, de nuestro CREADOR y de su Creación.

En el estado más puro, el estado más elevado espiritualmente, somos uno con la Creación, con la Divinidad, con el Universo, donde ni existen necesidades.

 

“No había necesidades de ninguna clase. Las necesidades surgen debido únicamente a que tú te privas a ti mismo. Actúas de acuerdo con el orden particular de necesidades que tú mismo estableces. Esto, a su vez, depende de la percepción que tienes de lo que eres. La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensación de estar separado de Dios, de la creación… La idea de un orden de necesidades surgió porque, al haber cometido ese error fundamental, ya te habías fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades. A medida que te vas integrando te vuelves uno, y tus necesidades, por ende, se vuelven una. Cuando las necesidades se unifican suscitan una acción unificada porque ello elimina todo conflicto…. No te puedes comportar con eficacia mientras operes en diferentes niveles…” Un curso de milagros, pág.14-15.

 

© Texto: Dr. Gert REMMERIE

Gert – Piramides Parte I 

Gert – Pirámides Parte II